lunes, 6 de septiembre de 2010

El cambio de rumbo de Leonel destruye al PLD





Pese a que el gobierno y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desde que llegaron al poder por primera vez en 1996, se trazaron como objetivo primordial, convertir a la República Dominicana, en una nación moderna, progresista y desarrollada, hoy a dos años para finalizar su gestión, todavía no han podido articular un movimiento que aglutine a todas las fuerzas vivas del país, a fin de eliminar el analfabetismo, el hambre, la insalubridad y el desempleo, que son en realidad, las retrancas que impiden el desarrollo de la sociedad.

El PLD que desde su fundación fue una organización con las características similares a las instituciones políticas que funcionan en los países con un alto índice de desarrollo, no puede quedarse en el pasado rezagada y anquilosada olvidándose de los objetivos que le dieron origen, que eran los de conducir a la patria de Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón a un nivel de progreso inigualable que sea capaz de hacer posible que la mayoría de sus hijos, no tuvieran por lo menos que acostarse sin haber ingerido los alimentos indispensables que necesita todo ser humano para poder seguir existiendo.

Pero la verdad es que, al presidente que tenemos parece ser, que no le preocupa la suerte de los desamparados y falto de recursos, porque si bien es cierto que su organización fue fundada por Juan Bosch con el firme propósito de liberar al país del atraso social y económico, no menos cierto es que, el primer mandatario y su equipo de gobierno solo realizan los llamados parchos y remiendos de corte populistas que en nada nos garantizan el camino hacia la real modernización y bienestar del pueblo. A nuestro Presidente lo que le atañe también es que se diga que él es amigo de los sectores poderosos. Por eso siempre está atento a solucionar cualquier tipo de inconveniente que se les pueda presentar a sus amigos de nuevo cuño.

A Leonel habrá que reconocerle que ha sido bajo su conducción y dirección que el PLD, de un partido serio, disciplinado, solidario y estudioso ha pasado a ser, una entelequia de organización que ni siquiera sus locales se abren y a la que no le incumbe en lo absoluta la suerte de sus militantes de base, que ciertamente han sido defraudados y puestos a pasar penurias, hambre y cuanto tipo de vejámenes hayan; imponiéndole además las decisiones antojadizas de su comité político. Este último que solo ha servido para usar a los organismos cuando el jefe lo requiere o para refrendar las decisiones que convengan a la cúpula liquidadora para coger banderas en las calles.

Este engaño y maltrato se produce con la complicidad de un secretario general carabelita que a subienda de su incompetencia para seguir en esa posición, se obstinan en continuar dirigiendo sin tropa a esta organización bochista. Desde luego todo lo cual ha venido a suceder porque a sus dirigentes más encumbrados lo que le interesa y quieren, es acumular riquezas, sin tomar en cuenta que con ese dinero, se podrían hacer muchos hospitales y centros deportivos en este país.

Durante mucho tiempo cuando el PLD estuvo en la oposición y todavía ni siquiera soñaba con estar en el gobierno, llevó a pensar al pueblo de que ciertamente ellos eran la verdadera antítesis del desorden, de la corrupción, del analfabetismo, de la insalubridad y el desempleo, pero parece que todo esto, solo eran argucias para engatusar a una gran parte de la población que puso su mirada en ellos, sin darse cuenta de que detrás de esto, existían planes ocultos para depredar al Estado y para hacer al pobre más pobre.

El engaño, la ignominia y la maldad, que hoy ponen en práctica desde el gobierno estos tutumpotes, no es solo para perjudicar a su militancia, que ciertamente está frustrada, pisoteada y olvidada, sino también a esa legión de hombres que creyeron en el PLD y que han soñado con ver a la patria en el camino de la igualdad de todos sus hijos.

¿No es posible que este gobierno y su organización se hagan de la vista gorda y olviden la innegable misión que le ha encomendado el soberano, que es cumplir con el anhelado deseo de combatir el analfabetismo, el hambre, el desempleo y todas las prácticas corruptas y clientelistas que funcionan desde el aparato Estatal, las cuales dificultan el bienestar, el avance y desarrollo real del pueblo dominicano.

Este pueblo necesita un gobierno que se preocupe como lo hacía Juan Bosch, por la suerte de los pobres, porque haya más industrias, más proyectos agrícolas, escuelas y más dinero en las calles para que el dinamismo se sienta, no solo en un grupito de dinosaurios traidores y farsantes, sino también en las entrañas mismas del pueblo. Ese es en verdad, el gobierno que soñó Juan Bosch y el que las bases de la organización que él fundó, esperan con ansiedad para que su partido se pueda eternizar en el poder, dándose en realidad un baño de pueblo.

Autor: Francis Pérez

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