jueves, 30 de junio de 2011

Histórica movilización popular clama por un Chile diferente

Escrito por Tania Peña

Santiago de Chile.- Decenas de miles de estudiantes y trabajadores chilenos desafiaron la helada jornada de este jueves y repletaron ambas sendas de la Alameda de Santiago en reclamo del fin de la educación de mercado.

La impresionante manifestación es evaluada ya por sus organizadores como la mayor desde la dictadura, superior incluso a la del pasado 16 de junio, cuando 100 mil capitalinos y otros 100 mil chilenos en diferentes ciudades dijeron basta a la exclusión prevaleciente en el sistema de enseñanza.

"Los asistentes hoy sobrepasaron las 100 mil personas", reconoce incluso la prensa de derecha en Chile.

Este es un movimiento político que ha tenido una maduración importante porque lo que estamos peleando es para tener una mejor educación, sostuvo ante la prensa la dirigente universitaria Camila Vallejo en el comienzo de la multitudinaria marcha, enmarcada en el paro nacional contra el lucro en la enseñanza.

No defendemos intereses particulares, sino los de las grandes mayorías, reiteró la joven, representante de la mesa directiva de la Confederación de Estudiantes de Chile y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Vallejo respondió de ese modo a la reiterada descalificación de La Moneda en torno a las movilizaciones, las que considera demasiado "politizadas" o "ideologizadas".

El "castigo de las vacaciones" para los secundarios no lo vamos sentir, declaró por su parte la líder de los estudiantes de la enseñanza media Daniela Isla, en referencia a la decisión del Ejecutivo de adelantar las vacaciones de invierno como una contramedida frente a las tomas de los colegios.

"La lucha no está de vacaciones", rezaba un cartel portado por un joven manifestante este jueves; "Yo también quiero estudiar, pero soy pobre", decía otro; "El sueño de Allende aún es posible", sostenía un tercero; "Educación gratuita ya", coincidían muchos.

La jornada de protestas de este día estuvo encabezada por la Confederación de Estudiantes de Chile y el Colegio de Profesores y se adhirieron a ella la Central Unitaria de Trabajadores, fuerzas de la izquierda chilena, parlamentarios de la oposición y grupos de derechos humanos.

También se sumaron los alcaldes de la zona sur de Santiago, la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, la Coordinadora de Padres y Apoderados y grupos ambientalistas, como Acción Ecológica y Patagonia sin represas.

Tras concluir la movilización, una veintena de parlamentarios opositores pidió la renuncia del ministro de Educación, Joaquín Lavín, por empeñarse en desconocer la magnitud de la crisis en que se encuentra la educación pública y el sistema de educación superior.

Los legisladores, representantes de los partidos Comunista, Socialista, Por la Democracia, Democracia Cristiana e independientes llamaron al presidente del país, Sebastián Piñera, a escuchar el clamor ciudadano y a emprender las transformaciones radicales que se requieren por un sistema educacional justo y equitativo.

Mientras transcurría la manifestación en Santiago, se desarrollaban paralelamente expresiones similares de descontento social en las ciudades de Iquique, Arica, Antofagasta, Valparaíso, La Serena, Concepción y Valdivia, entre otras.

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