miércoles, 16 de febrero de 2011

Las Farc también desarrollan operaciones quirúrgicas




Más allá del escalofrio que nos produce la guerra y sus consecuencias cifradas en estadísticas que a veces nos hacen abstracta la realidad, sobre todo para la mayoría de mortales, varios hechos importantes vale la pena resaltar de todo el acumulado de partes de guerra del 2010 de las FARC-EP.

No es un análisis lo que le proponemos a nuestros lectores, es quizás, un intento de resaltar una serie de indicadores que deben ponernos a pensar, a todos, por un lado, a los militaristas que siguen empeñados en las salidas aniquilando al adversario, que cultivan la paix romaine, o que sueñan con una desmovilización a secas que le dejen intactos sus privilegios. Por el otro lado, a los demócratas de este país, aquellos comprometidos con la paz con justicia social y que tienen como imperativo ético la búsqueda inquebrantable de la paz.


Constataciones:


Leyendo en filigrana los partes de guerra, notamos que el 80% de los hechos no han sido reseñados por la prensa oficial. Es decir, para la opinión pública éstos hechos de guerra no han existido, entonces sin hechos de guerra, la guerra simplemente no existe. Si la guerra no existe, es claro que no existe adversario o contradictor. Podemos decir que el papel de los medios burgueses en Colombia, es esconder la realidad e imponernos una lectura que no corresponde a los hechos concretos, pero que si corresponde a los intereses estratégicos de la oligarquía y del régimen imperante.

La contradicción es evidente, la guerra como tal no existe, pero en los medios se vehicula la idea que la oligarquía la va ganando. Es una realidad plastilina. Se amolda según la temperatura política y según la jugada siguiente. La insurgencia esta derrotada, pero desde el régimen lloran y lloran, tienen las rodillas peladas de implorarle a Washington que no les corte la teta del presupuesto. Para qué presupuesto si la guerrilla ya esta derrotada. Estos hechos que relatamos no son complejos, son del sentido común, pero ningún periodista hace estas preguntas. Los periodistas prepago tiene la cuchara empeñada con la oligarquía.

Muchos colombianos que tienen la posibilidad de cruzar las fronteras y dirigirse a otros países se enteran más fácil de la situación colombiana que muchos de los que estamos en el día a día viviéndola. En un video sobre la represión de las FFMM a indígenas durante las marchas indígenas, fue presentado en un país europeo, al evento llegaron varios colombianos que estudian en el extranjero y su estupefacción era mayúscula cuando vieron las imágenes. No lo podrían creer. Es por eso que ciertos programas, que se salen del formato, como CONTRAVIA, ALGUNOS DE TELESUR, los emiten a la media noche para que nadie los vea y no caiga en cuenta, que vivimos en medio de un conflicto interno o una guerra a secas. En los horarios de más teleaudiencia, pasan las telenovelas, y sus rosarios de siliconas, para que el país viva en una mentira constante, anestesiado.

La oligarquía no quiere que nos enteremos, cuantos lisiados produce esta guerra, cuántos soldados se hieren ellos mismos para no ir a combatir. La oligarquía quiere ocultarnos sus bajas.

La guerrilla ya no está pelando en las montañas profundas, como nos quieren dar a entender los medios oficiales y los politólogos del régimen. Si leen bien, más del 60% de los hechos, se han hecho en lo plano, cerca a cabeceras municipales, en vías importantes y arterias muy confluidas.

Existen frentes insurgentes que están llegando donde lo soñaba el viejo Marulanda, en ciudades importantes.

La movilidad insurgente tiene loco al ejército oficial.

La insurgencia ha logrado desarrollar fuerzas especiales que desarrollan operaciones quirúrgicas de gran importancia estratégica.

La moral de las fuerzas insurgentes sigue intacta, la fortaleza moral de los insurgentes hace que su capacidad efectiva se triplique, con respecto al soldado que va obligado a la guerra, o al soldado profesional que no encontró un empleo diferente que hacer la guerra.

La insurgencia se ha dado el lujo de avisar e incluso de invitar al ejercito a pelear y no han ido, como ha ocurrido en el Cauca.

Los francotiradores farianos han demostrado una efectividad increíble.

El material de guerra recuperado por la insurgencia ha potenciado su capacidad ofensiva.

Ni las famosas pirañas se han salvado del accionar insurgente, la guerrilla ha operado en tierra, en condiciones fluviales y a pesar de su desventaja estratégica en material antiaéreo ha averiado, derribado avionetas y helicópteros.

Los partes de guerra nos demuestran, que contrario al discurso oficial, las FFMM del régimen siguen operando conjuntamente con los paramilitares (con las famosa bandas emergentes) que de emergentes no tienen nada, siempre han estado ahí, como es el caso en Nariño.

La oligarquía no aguantaría, leyendo en detalle estos partes de guerra, que la insurgencia desarrolle el 80% de las operaciones militares en las ciudades o en sitios estratégicos por donde pasan sus mercancías o en su sistema eléctrico, o petrolero. Como quedó demostrado en la costa atlántica cuando el Bloque Martin Caballero le golpeo el sistema carbonífero a las multinacionales.

La oligarquía tiene motivos para buscar la salida política, sólo que el gobierno de Santos está cañeando, con los indicadores sociales adversos como siempre, sumados al invierno, sumados al deterioro de los indicadores económicos, la oligarquía tiene motivos para estar asustada, si a todo eso se le suman la huida de capitales por la densidad el conflicto.

¿Es qué la oligarquía colombiana esta biche para la salida política?

No creemos que el accionar de los Bloques, Columnas, Compañías, Guerrillas, Escuadras, y las Estructuras Urbanas no sea escuchado por la oligarquía colombiana. No creemos que la oligarquía no sepa, que 5 millones de desplazados en una bomba de tiempo. No creemos que la oligarquía no sepa, que los indicadores de criminalidad disparados tengan su origen en la crisis social y política en la cual está sumido el país.

Que no nos venga con el cuento que santos tiene 80% de popularidad, cuando el desprestigio de la oligarquía nunca había estado tan alto, con tantos parapolíticos en la cárcel, tanto carrusel de corrupción, y tantos lazos delincuenciales.

Los partes de guerra del 2010 demuestran que los hombres de Marulanda bailan con la música que les toquen. La pelota está en el campo de la oligarquía.

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